La ciudad de Buenos Aires enfrenta una crisis carcelaria con más de 2,500 reclusos en comisarías y alcaidías, superando su capacidad. La situación ha generado un enfrentamiento político entre Patricia Bullrich y Mauricio Macri, quienes se acusan mutuamente de no haber construido nuevas cárceles durante sus gestiones. La falta de infraestructura penitenciaria obliga a la policía a custodiar presos en lugar de patrullar las calles, afectando la seguridad ciudadana. Este conflicto resalta las tensiones políticas y la necesidad urgente de soluciones estructurales.