Que no se me distraiga el personal con la coleta y el chalet, que el objetivo real, lo importante, es echar a Pedro Sánchez de La Moncloa.
El peligro no son el defraudador Monedero o Iglesias. Esos dos son unos payasos peligrosos, que sueñan con mandarnos a todos a la cheka, pero no tienen fuerzas para hacerlo.
El germen del mal, el problema de verdad en España, es el PSOE.
Dicho esto, resulta chistoso que, a estas horas, la izquierda todavía no haya comprendido las causas de su tremendo batacazo en Madrid.
Y es probable que no lo haga nunca, aferrada a la memez de que el voto de los madrileño es de ‘taberna’.
Ahondando en esta tesis, Carmen Calvo ha llegado a decir que para el PSOE “es difícil hablar de cañas, de ex y de berberechos”.
Detrás de tamaña majadería, como inspirador, tiene que estar el fantasma de Pablo Iglesias, quien se ha ido de la política insultando como siempre, para liberar la rabia y la frustración de pasar del terciopelo de La Moncloa a la nada en apenas un mes.
Se va Iglesias a hacerse todavía más rico, pero atrás deja muertos y uno de ellos es el PSOE, como partido español y organización vertebradora de la Nación.
Desde su irrupción en el escenario político con el 15-M, el presumido Iglesias fue empujando al PSOE hacia la versión chavista y guerracivilista que preconizaba Zapatero, influyó para que la izquierda española perdiera el respeto a la Constitución y consiguió que, desde Sánchez al último dirigente socialista pasando por todos sus presidentes autonómicos, considere de los suyos a los proetarras vascos y a los golpistas catalanes.
Que el PSOE es un cadáver, lo ha dejado patente la socialista Calvo, presentando a la popular Isabel Díaz Ayuso y su triunfante eslogan como la encarnación española de Adolfo Hitler y su propaganda.
Escuchando a esta representante del partido de las chekas, los fusilamientos de Paracuellos, el asesinato de Calvo Sotelo y los 40 años de vacaciones cuando gobernaba Franco, va a resultar que el nazi Hitler era un libertario y que PP y VOX están montando ya cámaras de gas en los subterráneos de la Plaza de Cibeles, para empezar a hacer jabón con todo progre al que echen el guante.
Dan vergüenza ajena estos del PSOE.